La escalada de hostilidades en toda la región de Oriente Medio y el Norte de África tras los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán, y la posterior respuesta de Irán, está poniendo a la población civil en grave riesgo. Los ataques de todas las partes están matando e hiriendo a civiles y alcanzando escuelas, hospitales, viviendas y otras infraestructuras esenciales, lo que puede constituir crímenes de guerra. En este contexto, es urgente una desescalada, investigaciones independientes y rendición de cuentas por las posibles violaciones del derecho internacional humanitario y de los derechos humanos.
El Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) denunció que el asesinato de niños en Irán es “un duro recordatorio de la brutalidad de la guerra y la violencia contra la infancia. Unos 180 niños y niñas muertos y muchos más heridos”.
Entre las víctimas, agregó, “se encuentran 168 niñas que perdieron la vida cuando un ataque alcanzó el 28 de febrero la escuela primaria femenina Shajaré Tayebé, en Minab, en horario escolar”. Las informaciones indican que la mayoría de las víctimas eran alumnas de entre 7 y 12 años, además de que “12 niños murieron en otras escuelas de cinco lugares diferentes de Irán”.
El organismo apuntó que “al menos 20 escuelas y 10 hospitales han resultado dañados en Irán, lo que ha interrumpido el acceso de los niños a la educación y a servicios de salud esenciales”. También reclamó a las partes en conflicto que “cumplan con sus obligaciones en virtud del derecho internacional y garanticen la protección de los civiles”.
El FCR condena los cobardes ataques de los sionistas de Israel, en contra de niños y niñas de Irán y Palestina
¡POR LA LIBERACIÓN ECONÓMICA, CULTURAL Y POLÍTICA DE NUESTROS PUEBLOS!
...............................................................................................................................................................
ATACARON A IRÁN LOS CRIMINALES DE ISRAEL Y ESTADOS UNIDOS,
ESTE HECHO VULNERA LA PAZ MUNDIAL
Operación Farsa Épica, Maciek Wisniewski
Aunque la Casa Blanca se ha empeñado en presentar al mundo la operación Furia Épica como la culminación del arte de la guerra –si bien no existe una declaración específica al respecto, pero para qué en su momento Donald Trump y su ghostwriter (Tony Schwartz) decidieron titular El arte de la negociación ( The Art of the Deal, 1987), la conocida recopilación de las memorias y las “tácticas” de bienes raíces del magnate neoyorquino, si no para evocar al clásico de Sun Tzu−, tras una semana de bombardeos conjuntos estadunidenses e israelíes sobre Irán; lo único realmente “épico” de ella ha sido la desconexión entre la realidad y el espectáculo mediático del presidente estadunidense y sus funcionarios.
Y la “farsa” es el mejor término para hablar de la manera en cómo un mandatario que hasta hace poco se presentaba como el único capaz de traer la paz mundial con su “arte del trato” cambió sin parpadear esta –falsa y absurda, pero repetida a d nauseam– retórica por la de “infligir el máximo daño y sufrimiento” y como uno que no sólo criticó, sino que supuestamente “aprendió” de la debacle estadunidense en Irak (2003) se acaba de meter en apenas un par de días –según Trump el régimen iraní se iba a caer en 48 horas– en un pantano potencialmente parecido (o peor), mientras incluso la propia guerra de G. W. Bush se empezó a frustrar, según sus propios objetivos, sólo unos meses después del ataque.
De allí los desesperados, cambiantes y contradictorios
intentos de justificar esta guerra (a la que en realidad nunca ha habido una
justificación) y los igualmente desesperados, cambiantes y contradictorios
intentos de definir sus objetivos y su horizonte, algo que nunca ha sido
claramente delineado (“traer a los iraníes de vuelta a la mesa de la
negociación”, “obliteración del programa nuclear iraní”, “libertad para la
gente”, “un deal a lo Venezuela”, “el cambio total de régimen”, etcétera).
Y si bien −si uno es lo suficientemente viejo para acordarse− podría parecer difícil de topar lo absurdo de algunas de las declaraciones de Bush Jr. de hace unos veintitantos años –“Nuestros enemigos son innovadores y tienen recursos, y nosotros también. Ellos nunca dejan de pensar en nuevas formas de dañar a nuestro país y a nuestra gente, y nosotros tampoco”, o de Donald Rumsfeld “(…) hay cosas conocidas que sabemos; cosas que sabemos que sabemos. También hay incógnitas conocidas; es decir, sabemos que hay cosas que no sabemos. Pero también hay incógnitas desconocidas; aquellas que no sabemos que no sabemos” para Trump y su administración, y este bien podría ser su propio eslogan promocional, “no hay cosas imposibles”.
Como cuando, presentándolo básicamente como un “logro” y un criterio por el que juzgar el “éxito” de su ataque, el presidente, mezclando libremente la “lógica” bushiana con la rumsfeldiana, admitió que la gente que Estados Unidos había identificado como posibles sucesores al poder en Irán… ha sido asesinada el fin de semana. “El ataque fue tan exitoso que eliminó a la mayoría de los candidatos. No será nadie en quien pensábamos porque todos están muertos. El segundo o tercer puesto está muerto” y en otra declaración del mismo día: “La mayoría de las personas que teníamos en mente han muerto. Y ahora tenemos otro grupo. Es posible que también estén muertos, según los informes. Así que supongo que se avecina una tercera ola. Muy pronto no sabremos quiénes son”.
No pues… Sun Tzu, von Clausevitz, von Moltke, todos los grandes estrategas de la guerra –los dos últimos alemanes, al igual que el propio abuelo de Trump que, de hecho, huyó en 1885 del Reino de Baviera a EU para evitar el cumplimiento de su servicio militar– no le llegan ni a los talones al presidente. Y que además, como un buen estratega, ya el domingo −como escribió uno de los periodistas–, en un desesperado afán de fijar algún escenario en el que podría declarar la victoria y dejar todo atrás, llamaba a todos y decía cualquier cosa, “tirando espaguetis a la pared” (a ver qué se pegaba).
Igualmente, pronto la operación Farsa (a.k.a. Improvisación) Épica se volvió extremadamente “flexible”, como igualmente aseguró Trump en un intento de afirmar “que el tiempo está de su lado”, siendo la “flexibilidad” un eufemismo para “no tenemos un plan de salida”. Pero tranquilo, todo va bien: “Califico esta guerra con un 15 sobre 10” (Afp, 4/3/26), dijo un par de días después el presidente, el tipo de puntuación que difícilmente funcionaría siquiera en El Aprendiz.
Aun así, sólo en un mundo indistinguible de los reality shows, saturado del kitsch y los clichés, el secretario de defensa/guerra de un país −en este caso Pete Hegseth− pudo haber comparado la situación de Irán con la del futbol americano: “El equipo sabía qué jugadas ejecutar porque sus primeras series ofensivas estaban guionadas. Pero ahora que el partido ha comenzado y la carga está en marcha, no saben qué jugadas pedir, y mucho menos cómo formar una reunión y pedirlas”. “Increíble”, ni siquiera empieza a describirlo.
Como en caso de tantas otras decisiones de Trump (los aranceles vienen a la mente), la guerra en Irán es medio pensada, mal concebida y constituye una repetición de errores pasados: de la tragedia a la farsa, de vuelta a la tragedia, enjuagar y repetir... Sólo que ahora a mayor escala y con consecuencias potenciales aún más graves. Para disimularlo la Casa Blanca ya empezó a definirla como “una operación militar especial” (sic). Por más viejo que sea y por más que lo intente no me puedo acordar quién y cuándo hizo algo parecido y como va esta historia.
ORIGENES DE IRAN
Irán presenta vestigios de ocupación humana ya desde la Edad de Piedra. Durante el Neolítico se desarrolló un proceso de sedentarización, producción estable de alimentos y establecimiento de rutas de intercambio de corta distancia. La Edad del Cobre, caracterizada por la aparición de elementos de cobre y cerámica pintada en Susiana (sudoeste de Irán) y en Sialk (centro-oeste), se extiende en Irán a lo largo del IV milenio a. C. Comienzan a surgir asentamientos urbanos, en un proceso regional que se desarrolla entre Anatolia, Mesopotamia, el Complejo Arqueológico de Bactria-Margiana y la Cultura del valle del Indo.
A comienzos del III milenio a. C. aparece en Susa una forma de escritura, posiblemente derivada del sistema sumerio para representar la lengua elamita. El Imperio elamita del sudoeste de Irán compite con los imperios vecinos de Babilonia y Asiria. A partir del 2000 a. C. los medos y los persas, pueblos arios o indoeuropeos, comenzaron a desplazarse desde las llanuras del sur de Rusia y Asia Central hacia Europa y Asia. A finales del siglo VII a. C., grupos de tribus iranias identificadas como medos, establecidos al norte y noroeste de Irán, se libran del yugo asirio, estableciendo su poder sobre la región bajo el liderazgo de Deyoces, primer Sah. Gracias a Ciáxares y Astiages se acaba con el poderío asirio, tomando Nínive en el 612 a. C. y consolidando el primer imperio iranio. De ese mismo periodo son las fuentes que mencionan a Ciro I, rey de Anshan.
El dominio meda, no obstante, fue breve, gracias a la labor emprendida por un noble persa de la familia Aqueménida, Ciro el Grande (555-529 a. C.), rey de Anshan, quien unificó a los persas, sometió a los medos y conquistó Babilonia, Siria, el Levante mediterráneo y Asia Menor. Su labor de conquista fue continuada por su hijo y sucesor, Cambises (530-522), quien se anexionó Egipto y marcó la máxima extensión del Imperio aqueménida, configurando el mayor imperio hasta entonces conocido en el Próximo Oriente.
El esplendor del Imperio persa viene marcado por la figura de Darío I (522-486). Se dedicó fundamentalmente a organizar el extenso imperio heredado a través de satrapías. Elaboró una red de caminos con los que se pretendía unir las diversas partes del imperio, el más famoso de los cuales es el Camino Real de Susa a Sardes, y también palacios y monumentos en las capitales: Susa y Persépolis. Convirtió en religión oficial el mazdeísmo. Con él comenzó también el declive del Imperio aqueménida, al emprender una lucha contra los griegos que se conocería como las guerras médicas y que continuaron sus sucesores: Jerjes I, Artajerjes I, Darío II, Artajerjes II y Darío III. Las continuas derrotas de los persas culminaron con la invasión en 334 a. C. y fin del propio imperio por Alejandro Magno (336 a. C.). A su muerte, los sucesores se repartieron sus territorios, y pasó a Seleuco I Nicátor (312 a. C.).
Los seléucidas gobernaron durante una época de gran debilidad, tanto externa como interna. El declive del imperio seléucida fue aprovechado por la dinastía arsácida de Partia, que gobernó el antiguo Irán a partir del año 250 a. C. Los partos (Parni) eran un pueblo de origen septentrional, que construyeron un imperio a partir de la región a orillas del mar Caspio. En los cuatro siglos siguientes, los partos defendieron el territorio de la antigua Persia frente a los romanos, al tiempo que funcionó como intermediario entre Roma y China. En 224 surge el Imperio sasánida (224-652) que luchó a lo largo de los siglos contra los romanos, los bizantinos y las tribus que lo acosaban desde Asia Central. Solo la invasión árabe del siglo VII, en plena expansión del Islam, pudo ponerle fin con la derrota del último sah, Yazdgard III.
--------------------------------------------------------------------------------------------------
"LA PRIMAVERA HA LLEGADO"
Había una vez, en un pequeño rincón del bosque, un jardín que había dormido todo el invierno bajo una manta de nieve. Las flores estaban cerradas y las ramas de los árboles peladas.
Una mañana, el Sol se estiró y decidió brillar con más fuerza. Acarició la tierra y susurró: "¡Despierten, es primavera!". Una pequeña semilla de girasol sintió el calorcito y decidió brotar, estirando sus hojitas hacia la luz.
Cerca de ahí, la mariquita Varita salió de su caparazón, se estiró y voló sobre el conejo Roberto, quien saltaba feliz porque el césped volvía a ser verde y tierno. De repente, los árboles se llenaron de flores rosadas y blancas, y el aire olía a flores frescas.
"¡La primavera ha llegado!", cantaron los pajaritos. Todos los animales celebraron, pues sabían que era tiempo de colores, juegos y alegría.
Sobria de barro indígena la verdad de tu vida.
Tuvo niñez de espigas y maduró en maíz.
Ganaste tu destino por la oveja perdida
y le diste a los árboles una nueva raíz.
Yo miro junto a un lago tu pobreza zurcida
y la mano del día que te dio su barniz.
La justicia en tus labios sus torres consolida
y tu solemnidad tiene un aire feliz.
Eres el Presidente vitalicio, a pesar
de tanta noche lúgubre. La República es mar
navegable y sereno si el tiempo te consulta.
Y si una flor silvestre puedo dejarte ahora
es porque el pueblo siente que en su esperanza adulta tu fe le dará cantos para esperar la aurora.
Carlos Pellicer
..............................................................................................................................
POEMA IRANI
Los cuervos
festejaron
la primera nieve
todos de negro
Nunca
ha sido tan bello
el barrio de las chabolas
bajo la nieve
En la orilla del pantano
había flores blancas y
hedor
Entre
las habilidades peligrosas
la habilidad en encontrar amigos
Junto a un montón de flores de cerezo
los de vestidos negros
se despiden de un difunto
Me tumbé
en la tierra lisa
¿qué importa si la tierra es redonda o no?
¡Con qué interés siguen
lo de la guerra y la paz
los soldados en reserva!
Una bala
un cerebro
un día
La sentencia de desahucio
se emitió
para una casa
con pocas cosas
La dirección de un lugar sagrado
en un papelito roto
en la mano de una mujer anciana
Seis sonrisas artificiales
quedaron registradas
en una foto de recuerdo
una muñeca sin cabeza
en las manos de una niña dormida
en brazos de una mujer
desorientada
Abbas Kiarostami (Teherán, 1940 – París, 2016)
fue un cineasta, fotógrafo, pintor y poeta iraní.
www.presidenta.gob.mx
www.mompade.blogspot.com
www.fcralternativa.blogspot
No hay comentarios:
Publicar un comentario