LEMA

! POR LA LIBERACION ECONÓMICA, CULTURAL Y POLÍTICA DE NUESTROS PUEBLOS !







13 octubre 2014

MASACRE CONTRA ESTUDIANTES DE AYOTZINAPA

   

EL FCR SE SUMA A LA EXIGENCIA DE CASTIGO PARA LOS AUTORES INTELECTUALES Y MATERIALES DE LA MASACRE COMETIDA CONTRA ESTUDIANTES DE LA NORMAL DE AYOTZINAPA GUERRERO.

¡POR LA LIBERACIÓN ECONÓMICA, CULTURAL Y POLÍTICA DE NUESTROS PUEBLOS!
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CRÓNICAS DE LA INFAMIA

“NOS CAZARON COMO PERROS”/ PROCESO
 por Pedro Matías


“Los disparos eran a matar. Nos cazaron como perros, como si fuéramos peor que unos delincuentes”, relató un estudiante de la Escuela Normal Rural “Raúl Isidro Burgos” de Ayotzinapa, Guerrero.

El compañero de estudios de Christian Tomás Colón Garnica, de 18 años, quien se encuentra en la lista de los 43 normalistas desaparecidos, recuerda la pesadilla que vivió el 26 de septiembre, cuando fueron sometidos a balazos por policías municipales de Iguala, Guerrero.

El delito de Christian, dice, “fue ir a pedir cooperación”, y por ese motivo “fuimos sometidos a balazos el día viernes. El primer atraco fue a las ocho y media de la noche del 26 de septiembre de 2014, cuando regresábamos de ir a botear para sostener las prácticas docentes y demás cosas que en la escuela nos hacen falta, ya que por parte del gobierno de Guerrero no es suficiente”.

Esa noche, cuenta, “varios compañeros quedaron heridos y los policías se llevaron a otros en sus patrullas”. Cerca de las 11 y media de la noche, cuando se daba la conferencia de prensa, vino el segundo ataque, donde quedó herido gravemente el indígena huave Edgar Andrés Vargas, originario de San Francisco del Mar, Oaxaca. Una bala le impactó en la boca, quedando gravemente lesionado (…)


‘LE ARRANCARON LA PIEL Y LOS OJOS’/ EL MUNDO,
 por Jacobo G. García

Fue una masacre. A mi compañero le pegaron un tiro en la cabeza y se debate entre la vida y la muerte. Yo tengo un disparo en la pierna y al ‘Chilango’ le arrancaron los ojos y la piel de la cara. Faltan además 43 compañeros de esta escuela y no pararemos hasta que los entreguen, explica Juan, un alumno que la noche del 26 de septiembre se libró por poco de estar en una de las seis fosas que conmocionan a México.

“Éramos unos 80 alumnos, salimos a por tres autobuses como habíamos hecho otras veces. Solemos ‘tomarlos prestados’ un par de días para ir a las manifestaciones, en esta ocasión a la del 2 de octubre en la Ciudad de México que rememora la matanza de Tlatelolco, y luego los devolvemos”.

En la pista de baloncesto de la escuela de magisterio de Ayotzniapa, junto a retratos de Lenin o Marx, Juan Pérez (nombre ficticio) traga lágrimas y saliva con cada frase. Mientras enrolla en la palma de la mano una tortilla de maíz, hace pausas largas para explicar la noche más siniestra que se recuerda, misma en la que desaparecieron 43 compañeros de magisterio que nadie ha vuelto a ver y que se intuye pueden estar en las fosas encontradas el domingo.

Piel oscura, pantalón rasgado y una ropa tan limpia como remendada infinidad de veces. “Íbamos con los autobuses cuando una patrulla se puso delante y nos cortó el paso. El policía que la conducía salió corriendo y varios alumnos bajamos para moverla. Yo estaba delante con mi compañero ‘La garra’ moviendo el coche cuando oí un balazo, miré y me di cuenta que estaba en el suelo y su cabeza echaba sangre sin parar. De repente aparecieron muchos más policías que disparaban sin parar. Ráfagas que venían de todos los sitios hasta que otra bala me alcanzó a mí en la rodilla. Como pude corrí al autobús y durante veinte minutos rodearon el vehículo y abrieron fuego a mansalva, sin parar. Los cristales, las ruedas, la chapa…todos estaba destrozado y lleno de agujeros mientas aguantábamos tirados en el piso del bus, bajo los coches, escondidos.

En la segunda refriega aparecieron más policías que disparaban al resto de estudiantes que bajaron de los otros autobuses. Juan ya herido vio entonces como a otro ‘compa’ le daban en la boca y le dejaban en carne viva todo lo que va desde la frente al mentón.

“Nos estaban masacrando los policías en la calle Gálvez. Luego llegó otro vehículo con más gente armada que siguió abriendo fuego. Todos corrimos del lugar intentando escapar pero nos agarraron por la fuerza y metieron a los compañeros en la patrulla. Estaban muy bien coordinados y yo escapé de milagro. En un primer momento pensé que irían a comisaría pero cuando volví al lugar, unas horas después encontré a ‘El chilango’, tirado en el piso. Le habían arrancado la piel de la cara y le habían vaciado las cuencas de los ojos. Parecía una calavera. Ahí supe que esto era distinto” concluye entre lágrimas.

Tras la matanza se destapó la gran olla podrida que son algunos municipios como el de Iguala donde la policía está en la nómina del crimen organizado. La policía Federal (nacional) fue a por el alcalde pero este había huido un minuto antes. Luego detuvo a los 22 policías municipales que participaron en la matanza. Gracias a la confesión de uno de ellos, que reconoció haber matado a 17 estudiantes, se encontró la fosa de Pueblo Viejo donde han aparecido los 28 cadáveres que se están identificando.

¿Una advertencia del ‘narco’ a los estudiantes? ¿se le fue la mano a la policía? ¿masacre premeditada?…Por el momento sólo los forenses y algún habilidoso fotógrafo ha podido llegar al macabro escenario pero un policía que custodia el lugar relata lo que vio nada más llegar:“mire, es como si hubieran hecho una gran barbacoa. Primero una fila de jóvenes tumbados y alineados, encima madera y paja, luego otra fila de jóvenes y más madera, luego otra y así sucesivamente como si fuera un sándwich, luego les echaron diesel y le prendieron fuego”. 

MÉXICO: EL VÉRTIGO DE LA MUERTE EN LAS FOSAS DE IGUALA/ BBC por Juan Carlos Pérez Salazar

Lo primero que golpea es el olor: acre, penetrante, nauseabundo, después se ve la primera fosa: un hueco de un metro y medio de diámetro por metro y medio de profundidad. Parece imposible que aquí, a las afueras de Iguala en Guerrero, alguien haya apilado 28 cuerpos en seis fosas como ésta, para luego quemarlos. Pero así lo hicieron.

A poco menos de 200 kilómetros al sur de Ciudad de México, hay seis fosas, una detrás de otra, rodeadas por cintas amarillas de la Procuraduría. Dos periodistas llegaron antes que nosotros y deambulan por el lugar, luego arriban más. Todos buscamos lo mismo: el sitio donde el sábado pasado fueron encontrados, apilados uno sobre otro y carbonizados, más de dos docenas de cuerpos (…).

‘VI QUE POLICÍAS SE LOS LLEVARON’/ Reforma, Staff

Iban a “botear” a Huitzuco, pero ya eran las 18:30 horas, así que acordaron sólo ir a Iguala por los autobuses ya contratados y llevarlos a la Normal de Ayotzinapa.

Los estudiantes llegaron a la central de autobuses por Iguala en dos camiones y partieron de ahí como a las 20:30 horas del viernes 26 de septiembre en dos grupos, uno de tres vehículos que salió por el norte y otro, de dos camiones, que se fue por el sur. “Cuando de pronto, en la calle Juan N. Álvarez, a la altura del zócalo, empiezan ráfagas de arma. No nos percatamos que fueran para nosotros porque nosotros no íbamos agrediendo a nadie, no íbamos robando ni nada”, narró uno de los jóvenes sobrevivientes al ataque que estaba en el convoy de tres autobuses.

Unas camionetas se les acercaron y hombres armados les apuntaron y dispararon al aire. Luego se fueron. “Seguimos avanzando en los autobuses, dos Costa Line por delante y un Estrella de Oro detrás de nosotros, ya para salir al Periférico Norte se nos atraviesa una camioneta que llevaba una mujer, la dejó ahí estacionada y se fue”.

Ante la desesperación, los alumnos se bajaron para intentar mover el auto. Llegaron muchos policías ahí enfrente del autobús, unas seis camionetas, quizás, de policías municipales, y empezaron a disparar.
“Hirieron a un compañero en la mano derecha. No pudimos mover la camioneta (que bloqueaba el camino) y a un compañero que estaba atrás de ella le pegaron un impacto en la cabeza, ahí fue donde cayó el compañero”.

Unos 15 normalistas, incluyendo este testigo que por razones de seguridad no dio su nombre, se refugiaron entre el autobús que encabezaba el convoy y el segundo. “Teníamos muchos policías atrás, ellos empezaron a bajar a los compañeros que están desaparecidos hoy”.

Y es que la mayoría de los estudiantes decidió viajar en el último autobús, que era en el que habían llegado a Iguala. “Intentamos levantar a otro compañero, pero los policías no nos dejaban: nos apuntaban y nos tiraban”, él se encuentra en coma (…).



“ORDEN” LAS CAUSAS DE LA MASACRE
Por DIEGO OSORNO

“Por fin se pone orden”, sentencia el titular a ocho columnas de la edición del Diario de Guerrero publicada el día en que desaparecieron 43 estudiantes de la Escuela Normal Rural de Ayotzinapa, Guerrero. El sumario dice: “La acción de la Fuerza Estatal y Militares (sic) para evitar que vándalos de Ayotzinapa robaran autobuses fue motivo de aplauso público”. 

Una semana después, una veintena de cuerpos desenterrados de una serie de fosas comunes encontradas en Iguala son analizados por peritos forenses con la terrible expectativa de ser de algunos de los jóvenes de entre 16 y 20 años que están oficialmente desaparecidos. 

Lo que sí está comprobado es que el poder federal ha intentado desaparecer esta Escuela Normal Rural fundada por el presidente Lázaro Cárdenas del Río, bajo la idea de que es una instancia improductiva y beligerante. En 2013, la iniciativa de reforma educativa propuesta por el presidente Enrique Peña Nieto contemplaba expresamente la desaparición de Ayotzinapa y era apoyada por todos los partidos políticos. Si esto no se concretó, fue por las acciones de protesta realizadas en el Distrito Federal por maestros de la CNTE, en su gran mayoría oaxaqueños.

No nada más por las vías legales se ha intentado desaparecer a Ayotzinapa. Desde la administración de Salinas de Gortari hasta la de Peña Nieto, Ayotzinapa ha sido atacada por grupos paramilitares que operan en Guerrero bajo la protección del Ejército, y sus alumnos han sido criminalizados con la ayuda de esos periódicos que venden su criterio informativo al mejor postor.

He ido en varias ocasiones a Ayotzinapa para entrevistar a sus alumnos. A partir de mis largas conversaciones con varios de ellos, sé por qué existe esta saña en su contra: los alumnos son jóvenes de origen humilde y muy estudiosos, que en promedio leen dos o tres libros por semana, más allá de su material de clases, y que además están interesados por los problemas sociales y políticos de su entorno. Es decir, son estudiantes informados y críticos, que además suelen ser tan idealistas y consecuentes con lo que piensan que buscan hacer algo para cambiar las cosas. Sí, Ayotzinapa, es una escuela de luchadores sociales, y el régimen actual no sabe cómo encarar de manera democrática a quienes desde una trinchera ciudadana buscan participar en la mejoría de la sociedad. A quienes tienen el poder en México les repugna el idealismo y buscan la forma de acabar con él.

La masacre de Iguala no fue provocada por un partido de futbol. Esta versión es otro más de esos insultos a la inteligencia con los que el poder arma su absurda narrativa. Sabemos que las causas y los responsables de la desaparición de estos jóvenes se encuentran en el Estado mexicano, donde por mucho tiempo se ha alentado y permitido que en Guerrero y otras entidades, el Ejército opere extralegalmente en contra de luchadores sociales apoyado por cuerpos policiales asociados al narco y erigidos en auténticas fuerzas criminales.

Junto a la nota principal del Diario de Guerrero que criminalizó a los estudiantes de Ayotzinapa aparece otra al lado cuyo titular es: “Entrega Ángel Aguirre en Acapulco equipamiento tecnológico y escolar”. Ojalá que lo que entregue ahora y pronto el Gobernador sea su carta de renuncia, ante la irresponsabilidad con la que buscó “poner orden” en Guerrero. 

LA NORMAL RURAL DE AYOTZINAPA



Fue fundada en 1926 por disposición de la Secretaría de Educación Pública (SEP), que por aquel tiempo estaba bajo la dirección de Moisés Sáenz. Las normales rurales estaban basadas en la idea de llevar la educación al pueblo, idea que con José Vasconcelos se materializó en las misiones culturales. La política educativa del México posrevolucionario perseveró en masificar la educación, y uno de los puntos centrales era la formación de profesores, pues en México no había los suficientes recursos humanos para el proyecto. De esta manera, las normales rurales como la de Ayotzinapa nacieron alineadas con la concepción de la educación como un derecho popular.

Salvo durante el período presidencial de Lázaro Cárdenas del Río, las normales rurales han enfrentado graves dificultades para su supervivencia. Al inicio, porque el gobierno federal no tenía recursos para sostener financieramente a las escuelas normales regionales. Después del cardenismo, porque la hostilidad contra estas instituciones por parte de los gobiernos federales y estatales ha ido en aumento. Durante el período de Cárdenas, las normales rurales incorporaron la idea de la educación socialista en su curriculum académico, que aún sostiene la de Ayotzinapa.

La Normal Rural de Ayotzinapa ha estado en constante tensión con el gobierno mexicano. En 1941 el gobierno de Manuel Ávila Camacho divulgó la mentira de que los estudiantes normalistas habían agraviado a la bandera nacional, al sustituirla por la bandera rojinegra de la huelga estudiantil. Varios estudiantes fueron apresados bajo cargos de sedición, asociación delictuosa y otros similares; las autoridades escolares fueron cesadas y el proyecto educativo fue reformado, separando la formación agropecuaria de la educación normal.

En las aulas de Ayotzinapa se formaron Lucio Cabañas Barrientos, Genaro Vázquez Rojas y Othón Salazar. El primero fue líder del Partido de los Pobres, organización guerrillera con una notable presencia en el sureste de Guerrero, donde contaba con una base social importante.

Cada año, los estudiantes de Ayotzinapa se trasladan a Chilpancingo para solicitar la atención a su pliego petitorio. Entre otras cosas, se pide la renovación de las instalaciones y la revisión del monto asignado a la dieta de los estudiantes internados. 


RAÚL ALVAREZ GARÍN  1941-2014
DEFENDAMOS A   LAS NORMALES RURALES Y AL IPN
POR UNA EDUCACIÓN PÚBLICA, LAICA Y GRATUITA
¡2 DE OCTUBRE NO SE OLVIDA!

Que no haya silencio
que no haya distracción
no nos callemos ante esto
que mañana podrías ser tú
¡Vivos se los llevaron!
Vivos los queremos!
 ¡Lo que pasó en Guerrero
 que lo sepa el mundo entero!

Rocio Arias Huerta
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No te rindas, por favor no cedas
 Aunque el frío queme
 Aunque el miedo muerda
 Aunque el sol se esconda 
Y se calle el viento
 Aún hay fuego en tu alma
 Aún hay vida en tus sueños.

Mario Benedetti (1920-2009) 


  HOY TODOS SOMOS AYOTZINAPA
 Y TODOS SOMOS POLITÉCNICO

1 comentario:

Gonzalo Ramos Aranda dijo...

Les comparto mi, pesaroso, poema . . .

O . . . CASO GUERRERO

“Oración, plegaria, rezo, los queremos de regreso.”

Guerrero, en la incertidumbre,
la corrupción en la cumbre,
con el caso Ayotzinapa,
narcofosa se destapa.

Iguala y sus desconsuelos,
derretidos sus anhelos,
cuna de nuestra bandera,
muy caliente, cual caldera.

Cuarenta y tres estudiantes,
normalistas, aspirantes,
al gremio del magisterio,
su paradero un misterio.

Están desaparecidos,
los “poderes”, retorcidos,
inexistente el “gobierno”,
¡qué nos ampare el eterno!

Tiempo pasa, no hay noticias,
¡ay, que graves inmundicias!,
los queremos de regreso,
vivos, . . . ¡un clamor expreso!

De los muertos, ya ni hablamos,
pues ya nos acostumbramos,
historia que se repite,
los “federales”, al quite.

¿La investigación avanza,
o sigue imperando la “tranza”?,
perdonen la suspicacia,
es que . . . sí tiene importancia.

Un gobernador, “blandengue”,
su actitud no se comprende,
la renuncia es ya, inmediata,
de tal suerte no se escapa.

Pueblo, ¿hoy, de qué te extrañas?,
un “cártel” en las entrañas
de Municipal Palacio,
delincuente edil, reacio.

A entregarse a la justicia,
¿habrá mayor injusticia?,
las leyes bien diluidas,
las “policías” coludidas.

Con crimen organizado,
que asunto tan desgraciado,
político es el botín,
casi se llega al motín.

Queman sede del gobierno,
Chilpancingo, fue un averno,
retrógrada retroceso,
vandalismo en el Congreso.

Pintas, a pura pedrada,
¡qué nos lleve la fregada!,
¿diálogo, el mayor activo?,
un susurro . . . inefectivo.

Qué, . . . ¿no hay interlocutor?,
. . . ni se conoce al Señor,
¿dónde está el Comisionado?,
¿se sentirá fracasado?

En “marchas”, cunde violencia,
se ha perdido la conciencia,
pobre Nación, que “desmadre”,
¡seguimos “hasta la madre.”!

Autor: Lic. Gonzalo Ramos Aranda
México, D. F., a 18 de octubre del 2014
Reg. SEP Indautor No. (en trámite)